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De la mano del nuevo año, llegan los “Buenos propósitos”,  y quiero aportar mi granito de arena  sugiriendo un propósito que nos puede servir a todos.

Hacer una crítica constructiva no es tarea fácil, sin embargo es algo realmente importante pues según como la hagamos podemos dañar la autoestima del receptor o , al contrario, generar un buen aprendizaje.

La primera parada que quiero hacer es la siguiente:

  • ¿ES REALMENTE NECESARIA NUESTRA OPINIÓN?

¿Somos conscientes de las veces que opinamos «gratuítamente» al cabo del día? ¿De los consejos que damos sin que nos los pidan, disfrazados del “para ayudar o por tu bien” ?, os dejo unos segundos para que reflexionéis. Seamos sinceros con nosotros mismos que nadie nos oye……

¿Ya? Avancemos un poco: cuando lo hacemos, ¿Nos pidió consejo o sentimos una necesidad imperante de dar nuestra opinión y moldear a los demás tal y como nosotros esperamos que sean?¿Tenemos todos cierta necesidad de quedar por encima de?¿Le hemos ayudado realmente o le hemos creado una inquietud que no tenía?

                      -Si quieres bajar peso lo mejor es………

                     – ¿¿¿¿¿Crees que necesito bajar peso?????

«Si no tienes nada bueno que decir, mejor no digas nada», reza el dicho.

Os propongo que dediquéis  vuestra atención unos días a tomar conciencia cada vez que se os escape un consejo, estad atentos a cuantos recibís al cabo del día y cómo os sentís cuando los recibís. No es fácil, ya lo advierto, parece que todos llevamos un pequeño consejero dentro que tiene unas increíbles ganas de ver mundo. En adelante lo llamaremos «EGO».

Pero si a pesar de esto se nos escapa, atentos porque hay un par de cosas que el coaching nos enseña a evitar.

  • NUNCA CRITIQUES LA IDENTIDAD DE LA PERSONA

Es decir, no hablar negativamente de la “esencia” de esa persona, tampoco de sus capacidades. Esto se traduce en omitir los: “tu eres…… “ o “No sirves para” y centrarnos en el comportamiento o la conducta que en concreto debe mejorar la otra persona o, que en su caso, nos ha molestado.

No es lo mismo decir: “eres malo” que “este comportamiento no me ha gustado”.

En el primer caso, parece que sea algo innato y que uno no tiene opción de cambio, es interno e inmutable. Sin embargo si sólo es un comportamiento y le damos las indicaciones y la oportunidad, se convierte en algo externo que podemos mejorar.

Especial atención con los niños.  Todo lo que les digamos en este sentido generará unas creencias sobre sí mismos que conformarán su personalidad y su autoconfianza.

Ante un examen con malos resultados como adultos tenemos varias opciones:

-“Eres torpe en matemáticas” : Estamos colgando al niño una etiqueta y minando su autoestima, le producimos una gran indefensión. Quizás ese niño deje de esforzarse pues ya sabe que es torpe.

-“Has hecho mal este examen, pero si repasas las ecuaciones y te esfuerzas más, el próximo lo harás mejor….”: Aquí hacemos que asuma su responsabilidad y además le damos una pista de qué puede trabajar, es decir le damos herramientas para mejorar y a la vez le reforzamos, pues creemos en él.

En el ámbito laboral sería lo mismo. Pensemos en un informe a alguien de tu equipo:

– «Tu presentación ha sido pésima» , «No sirves para…» . ¿Y si lo cambiamos por : » el contenido estaba perfecto, la parte oral podrías trabajarla más»?. Esto es un buen feedback, resaltando lo positivo y haciéndole ver qué parte debe mejorar. No genera actitud  defensiva en el recpetor e incluso se le puede ofrecer un curso para potenciar esa área. También podemos hacerle partícipe y darle la oportunidad de que él mismo nos diga que le ha parecido su exposición, sintiéndose de esta forma, escuchado, responsable, implicado.

  •     ¿QUÉ TAL UN SANDWICH?

Si no nos queda otro remedio que dar un feedback a otro lo haremos siempre en forma de sándwich.

                                            Algo bueno, algo malo, algo bueno.

¡¡¡No os olvidéis de las dos rebanadas de pan,  que hay mucho aficionado al queso suelto!!!

Pongámonos ahora del lado del que recibe la crítica. Todos hemos sido alumnos, hijos, padres,  en algún momento. Todos hemos oído eso de: “Su hijo es movido.”

¿Qué nos genera esto?:

-¿ Y? ¿Es algo más?. Quizás hasta estés de acuerdo con la crítica recibida pero sientes que te han reducido a sólo esa parte. Actitud defensiva de nuevo. ¿No tiene nada bueno? te preguntas. Nadie es sólo movido, qué tal un:

Su hijo es leal con sus compañeros, y entusiasta, también es un poco movido , área que estamos trabajando, pero en general es un niño curioso y con ganas de aprender.

¿MEJOR?

Como en el caso anterior esto se puede aplicar a cualquier ámbito de la vida profesional o personal.

Transformo un poco el dicho con vuestro permiso: NO DIGAS A LOS DEMÁS LO QUE NO TE GUSTARÍA QUE TE DIJERAN A TÍ.

Os recomiendo el relato de Sócrates que cuelgo en este mismo blog que  está estrechamente relacionado. ¡Que lo disfrutéis!

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